El stalking

Nos suena a película de serie B pero en realidad es un delito penal que necesitaba introducirse en el Código Penal como tipo penal propio. Las nuevas tecnologías, las nuevas formas de comunicarnos entre nosotros y las redes sociales han hecho del “stalkeo” una práctica habitual y molesta.

El Stalking es una voz anglosajona  que significa acecho y que describe un cuadro psicológico conocido como síndrome del acoso apremiante.

Se introduce en la reforma del Código Penal de 2015 (LO 1/2015 de 30 de marzo) como un nuevo delito de acoso, acecho u hostigamiento mediante llamadas telefónicas continuas, seguimientos o cualquier otra fórmula que pueda lesionar gravemente la libertad y el sentimiento de seguridad de la víctima aunque no se produzca violencia. Tendrían cabida conductas tales como la persecución, continua vigilancia o el envío de mensajes, cartas o mails logrando causar un temor y preocupación en la víctima por parte del stalker.

Se regula en el articulo 172 ter, en él, se pena el acoso o acecho obsesivo, insistente, reiterado y no consentido a otra persona que perturbe gravemente el desarrollo de su vida cotidiana.

Con la entrada en vigor del nuevo texto, se dejará de castigar tales conductas obsesivas bajo los delitos de coacciones o amenazas como ocurría hasta el 1 de julio de este mismo año.

Uno de sus requisitos será que entre el sujeto activo y pasivo hubiera o hubiese una relación de afectividad.

El articulo 172.ter prevé un tipo agravado en su ordinal segundo si la víctima es alguna de las personas contempladas en el articulo 173.2 del CP.

Tales conductas de acecho entre parejas y ex parejas ofrecían serias dificultades para su tipificación y en una gran mayoría de ocasiones quedaban impunes, pues no cumplían los requisitos para ser tipificadas como coacciones ni amenazas al no existir intención manifiesta de causar daño o empleo de violencia con el fin de coartar la voluntad de la víctima.

Su regulación no sólo está dirigida al ámbito de la violencia machista, sino que el delito de stalking va más allá, pudiendo ser sujeto activo y pasivo tanto el hombre como la mujer, incluso personas del mismo sexo.

Recapitulemos:

– Es un delito sólo perseguible mediante denuncia presentada por la propia víctima o su representante legal (en el caso de ser menos de edad o incapacitado).

– Debe alterar gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de la víctima.

– Debe afectar a la libertad de obrar de la víctima.

– Vigilar, perseguir o buscar su cercanía.

– Intentar establecer contacto con ella a través de algún medio de comunicación o de una tercero.

– Dos tipos agravados: 173.2 y personas especialmente vulnerables.

– Se prevé concurso con otros delitos (por ejemplo: acoso).

A más de uno le pasarán las ganas de “stalkear” redes sociales ajenas o de enviar whatsapps masivos. El stalking será castigado con pena de prisión de 3 meses a 2 años o multa de 6 a 24 meses.

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